Muerte de un angel
![]() | Dirección: Kasi Lemmons. País: USA. Año: 2001. Duración: 105 min. Interpretación: Samuel L. Jackson (Romulus Ledbetter), Colm Feore (David Leppenraub), Ann Magnuson (Moira Leppenraub), Damir Andrei (Arnold), Aunjanue Ellis (Lulu), Tamara Tunie (Sheila), Jay Rodan (Joey/Sin rostro), Rodney Eastman (Matthew), Anthony Michael Hall (Bob), Kate McNeil (Betty). Guión: George Dawes Green; basado en su novela. Producción: Danny DeVito, Michael Shamberg, Stacey Sher, Scott Frank, Elie Samaha y Andrew Stevens. Música: Terence Blanchard. Fotografía: Amelia Vincent. Montaje: Terilyn Shropshire. Diseño de producción: Robin Standefer. Dirección artística: Stephen Alesch y Grant Van Der Slagt. Vestuario: Denise Cronenberg. Estreno en USA: 2 Marzo 2001. Estreno en España: 9 Enero 2004. |
Romulus Ledbetter (Samuel L. Jackson), anti-guo músico de orquesta sinfónica y devoto pa-dre de familia, vive actualmente como un paria en una zona depauperada a orillas del río Hud-son, en Manhattan. Su existencia está marca-da por Cornelius Gould Stuyvesant, un personaje producto de su propia fantasía. Romulus está obsesionado con la idea que este poderoso “enemigo” controla todos sus movimientos desde lo alto del edificio Chrysler de la Gran Manzana. Romulus es arrastrado de nuevo a la realidad, cuando se ve empujado a encontrar al asesino del atractivo trotamundos Scotty Gates (Sean MacMahon), cuyo cuerpo congelado es hallado colgando de un árbol sobre la cueva en la que habita Romulus. Aunque la policía da carpetazo al caso sin encontrar un culpable, Ledbetter está convencido que el joven sin hogar fue asesinado por David Leppenraub (Colm Feore), un prestigioso fotógrafo artístico para quien el chico había posado co-mo modelo en varias ocasiones. ¿Pero quién va a creer los delirios de un paranoico-esquizofrénico que habita en una cueva? Su hija Lulu (Aunjanue Ellis), oficial de policía, no; desde luego. Tampoco los refinados amigos de Leppenraub, pertenecientes a los círculos artísticos de Nueva York. Solo, acompañado únicamente por las vo-ces que habitan en su cabeza y sus visiones, Romulus deberá re-componer el complicado rompecabezas, arriesgando con ello su vi-da y los últimos retazos de cordura que le quedan. Y todo ello, pa-ra que otra a


